Cogen mis pasiones una a una las cortinas y desgarran con sus fauces la barrera de la luz. Luz que entra y que penetra en mis pupilas de águila viva.
Tras el resplandor de luz se hacen trizas las fibrillas que mantenian mi dulce brillo en contacto con la razón, inquieta razón que muere sin enfermedad y por crimen. Asesina sea la luz que esconde como arma su inmediata huída, la oscuridad.
Quieren mis versos ser paja del alcoba y de siesta umbría. Ser suspiros de dias de lluvia, ser cauce de licor salado, cauce de penas, reflejos con cadenas y aguas que aún son hielo.
Muere mi amor, sin duda, por no tener en sus días quien se acuerde de su nombre. Sagra pues sí es enfermedad su fín. En mi interior tumoriza la ilusión que habita y en el exterior aún siguen infectando su herida.
Amor, que triste es amar y ser amado cuando seas tú solo el que las dos enmiendas llevas.
¿Por qué seguir?
"Porque aún tengo la vida" (Miguel Hernández)
Saludos, aquí empiezo.
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