Queridos dias de verano que sin ti pasan:
Realmente y no sé si escribir o no es para mi un don o una tortura. Llevo siglos sin estampar estas escarpadas siluetas en papel y Polimnia agoniza en un intento de alzar su voz, rota ya por el tiempo. Los colores se confunden cuando los problemas afloran del más inesperado escondite y ya no diré que te necesito para no morir; mi necesidad es seguir viviendo pueda como pueda para verte cada dia tras esos finos gestos de hombre. Para volver a intentar rozar tu piel segundo tras segundo.
Las palabras se quedan cortas y quizas los dias superpuestos pasaron a ser identicos entre ellos. Esta llama ardiente que nunca dejó de prender en mí ahora me devora por dentro la voz y el pulso. Cada instante que pasa por mi cabeza la posibilidad de que te vayas se aviva mi locura y desespero en estos tiempos sin sentido ni dirección. Apenas necesito mas de una palabra tuya para torcer la vista a un horizonte mas rojo, a un océano mas oscuro o a una noche con mas estrellas.
Sabes de sobra que soy un huracán y que no se hallarán para mí cadenas a mi medida. Yo soy consciente de que adoras ser de carne y hueso, andar sobre este mundo y llamarlo por su nombre. Quizás la vida no nos dará nunca la oportunidad de tener los mismos ojos, pero ahogaré mis gritos salvajes bajo tus duras alas de ángel.
Si hay una verdad absoluta es que he de admitir que realmente quiero estar a tu lado. Por muchos dias que pasen no dejo de leer en ti la vida que siempre me creí dispuesta a tener. Eres mi sueño pero ya dejé de ser egoista. He aprendido a malvivir por mis propios medios, aunque siga ardiendo en mi esta llama que no deja de recordarme quien eres.
Un angel, y te quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario